viernes, 13 de julio de 2012



EL PODER DEL AMOR



"Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Mateo 6:24

Su Palabra lo dice claramente: No podemos estar bajo las leyes de dos señores, si amo a otro señor, le daré la espalda a Jesucristo.

Cuando hablamos de “amor”, este término trae libertad y nos aclara el camino que tenemos que seguir.  Dios nos ama porque:

  • Su naturaleza es amor
  • Tomó una función
  • Lo selló con un Pacto
Su Palabra dice que con amor eterno nos ha amado. Al igual que Él tenemos la naturaleza de amar y debemos ser cuidadosos en no amar al mundo. Por mucho tiempo se ha enseñado que existen tres clases de amor: “ágape, fileos y eros”, sin embargo la Biblia menciona en griego únicamente dos palabras: “ágape y fileos”.

El amor fileo es de tiempo, ama hasta que ya no le gusta, ama hasta que le hacen algo malo, es un amor que se va desvaneciendo.  El amor “agapao” no le importa lo que suceda, siempre está allí y también ata.  Mi naturaleza tiene que ser la de amor agapao a Dios.

No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
1 Juan 2:15

En este verso, la palabra “amor” se refiere al amor agapao. Lo peligroso es que puedo amar al mundo como amo a Dios porque este amor ata a la misión y al compromiso del que se ama,  por eso el Señor nos mandó a que no amemos al mundo de esta manera, vivamos y triunfemos en el mundo pero que nuestro amor agapao  esté sólo en el Señor.

Ya que la naturaleza de Dios es amor y nosotros somos hechos a Su imagen, todos nos enamoramos, esa es nuestra naturaleza, pero la diferencia es que hemos tomado la misión de ser luz y somos gente de pacto porque nos dio como sello al Espíritu Santo de Dios, y al hacerlo se comprometió con nosotros.  Su función es como Creador, como Padre hacia nosotros y todo lo selló con el pacto que hizo con nosotros a través del sacrificio de Su Hijo en la Cruz del Calvario ya que esta es la mayor manifestación de amor. Jesucristo dio su vida por nosotros,  a favor de nosotros y en lugar de nosotros.

Si yo hablo en lenguas de hombres y de ángeles, pero no tengo amor, vengo a ser como bronce que resuena o un címbalo que retiñe.
1 Corintios 13:1

 Es muy curioso, que el Apóstol Pablo quien escribió esta carta, lo hizo para hermanos que vivían en Corinto, que era el punto de reunión de Afrodita, la diosa del amor.  Cuando los corintios la adoraban tenían una prostitución divina, en ellos había una conciencia de qué era lo mundano y el satisfacerse a uno mismo; eso era lo que buscaban.

El ambiente de Corinto era muy similar a nuestro tiempo, ellos andaban buscando modas y comenzó a haber división dentro de la iglesia porque cada quien había tomado a alguien diferente como su cobertura. 

Me refiero a que uno de vosotros está diciendo: "Yo soy de Pablo," otro "yo de Apolos," otro "yo de Pedro" y otro "yo de Cristo".
1 Corintios 1:12

Sin embargo no hablamos de servir a un ministro o a una iglesia, el problema es cuando la gente comienza a ver de menos a los demás porque no son de su iglesia o porque no tienen la misma cobertura. Pablo entonces ya con frustración escribe esta carta:

Si tengo profecía y entiendo todos los misterios y todo conocimiento; y si tengo toda la fe, de tal manera que traslade los montes, pero no tengo amor, nada soy.
1 Corintios 13:2

Este verso, nos cambia de una manera significativa la idea que tenemos de profetizar, va más allá, habla de conocer misterios, tener conocimiento.

Si reparto todos mis bienes, y si entrego mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve.
1 Corintios 13:3

Para nosotros es fácil entender que tenemos que hacer todo eso, pero debemos hacerlo con amor tomando en cuenta que el amor no es un ingrediente para agregar, sino es la base o fundamento para hacer todo.  No es un amor sentimental sino un amor de naturaleza, de función y de pacto. No debemos amar con enojo ni frustración, de hacerlo así, se convierte en añadidura y no fuimos creados para maldecir o para guardar rencor. ¡Busquemos la naturaleza del amor!
Si no estoy en mi naturaleza, en mi función y en mi pacto con mi familia,  vengo a ser como címbalo que hace ruido.  En la casa debemos corregir pero en la base del amor, en la naturaleza de éste, en su función y en la base de su pacto.  Por naturaleza amamos, por nuestra función somos padres y por el pacto es que somos una familia. Con este entendimiento debemos penetrar en el reino de las tinieblas y arrebatar a los nuestro para Dios porque el poder de lo que hago con mis hijos, está en el amor que tengo hacia ellos.

De qué nos sirve una iglesia inmensa o un conocimiento inmenso si no tengo amor, nada somos. Uno de los temores más grandes en el post-modernismo es que tenemos que ser alguien en este mundo, pero la única forma de ser alguien es teniendo amor.  Que nos quede claro que no podemos eliminar el amor de nuestras vidas y que la cantidad que demos no es lo importante, sino el hacerlo con amor.

domingo, 3 de junio de 2012


LA RESPONSABILIDAD PROFÉTICA





Respóndeme, oh Jehová; respóndeme, para que este pueblo reconozca que Tú, oh Jehová, eres Dios y que Tú haces volver el corazón de ellos.
1 Reyes 18:37

Debemos estar claros en que la profecía no implica solamente hablar, ya que hemos puesto énfasis en que nuestra alma nos informe en vez de oír la voz de Dios.  Lo primero que tiene que hacer un profeta o un pueblo profético es escuchar, después conectarse a lo que Dios está haciendo en este tiempo y entender que no sólo se trata de  obedecer a Dios sino servirle de todo corazón conociéndolo, porque incluso podemos llegar a servirle y no conocerlo. En sí un pueblo profético tiene que tener una visión de restauración para traer transformación.

Una de las cosas que el Señor ha puesto en mi corazón para tener cuidado y que está afectando a la Iglesia es el sincretismo. Existe sincretismo emocional, político, sentimental, religioso y espiritual. En sí el sincretismo es comprometer actitudes y posiciones para lograr un bien común; esta palabra  viene de la Isla de Creta, la cual estaba dividida en varias tribus y allí se comenzó a formar sincretismo porque negociaban entre ellos para combatir al enemigo pero en sí estaban divididas.  Cuando se habla de sincretismo religioso es cuando una religión absorbe una costumbre de otra religión, sin embargo, la Palabra dice que nadie puede servir a dos señores.  En esto debemos ser muy cuidadosos porque podemos llegar a  servir a un dios del vientre  (buscar sólo satisfacción personal;  si vivo para sólo darme gusto, puede ser un ídolo) y si queremos volver nuestros corazones  a Dios tenemos que despojarnos de todos esos dioses que tal vez estamos sirviendo. 

Gracias a Dios, Él se está moviendo en muchos corazones de cristianos  para hacernos regresar a los caminos del Señor, porque nos quiere sacar de seguir sirviendo a nuestro vientre.  Es esencial regresar a Él pero no podemos hacerlo sin regresar a Su Palabra, a Su Revelación. La palabra revelación viene de la palabra “apocalipsis” que significa “quitar un velo y poder ver” pero aunque significa que veo, no necesariamente significa que acepto lo que veo, puede ser que oiga la revelación pero no la siga.  No sólo debemos buscar una revelación en donde se sepa qué va a pasar sino tener una relación con Aquel que me puede salvar.

En este tema, no podemos dejar de mencionar que la venida del Señor es inminente, lo cual significa que viene en un momento en donde nadie sabe que viene y que nadie puede detenerla. Su venida no depende de nadie sino de Aquel que va a venir, es algo que ya está preparado, proyectado, que nadie va a estorbar, no está bajo el control y pensamiento de ningún hombre, no hay ninguna influencia humana de la decisión de Su venida. Hay varias proyecciones de esa progresión y las siguientes tres palabras se utilizan cuando hablamos de ella:

  • Apocalipsis
  • Epifanía
  • Parusía

Apocalipsis como ya vimos anteriormente no es de destrucción sino es de revelación, pero puedo aceptarla o rechazarla.  El apocalipsis es para todos pero no todos lo creen ya que el saber algo no precisamente nos hace parte de ese algo.

Epifanía es más fuerte, significa que cuando veo algo, recibo la gloria de lo que recibo.  Un claro ejemplo es cuando un día descubrimos que ese Cristo del cual habíamos oído, había muerto por nosotros y se hizo realidad en nuestras vidas, entonces epifanía es ver la gloria de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos Su gloria, como la gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:14

Parusía en cambio es una presencia para quedarse, no sólo son apariciones. Ninguno sin excepción está viviendo la parusía; muchos viven en epifanía, pero la mayoría de nosotros nos movemos únicamente en la revelación de apocalipsis y cuando es así, ésta se puede recibir y se puede interpretar como uno quiere, acomodarla y aplicarla a nuestra conveniencia. 

Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta que rayaba el alba.
Génesis 32:24

En este verso podemos ver que se presenta un apocalipsis a la vida de Jacob.  Esta revelación nos deja saber que en nuestra vida nos hemos quedado solos y esos momentos Dios lo permite para limpiar el sincretismo que hay en nosotros; esa clase de soledad no es diabólica ya que en este verso cuando Jacob se quedó solo, se recordó de su niñez, de todo el proceso que había pasado, cómo su madre comenzó a ciar sincretismo en su vida, cuidándolo  de una manera no adecuada (recordemos que un valor no se cría alcahueteando sino amando con realidad).  Recordó cómo él sabía qué significaba ser primogénito y anhelaba esos privilegios porque Rebeca se lo inculcaba y por eso fue que llegó a robar la primogenitura. A veces hemos criado un valor sincretista en nuestros hijos y por eso sólo encuentran valor en nuestro amor y fuera de ese amor se encuentran desprotegidos; ellos deben entender que son hijos de Dios y amados por Él, que Él nunca los dejará y los padres debemos entender que nuestro amor es muy pequeño comparado con el amor de Dios. En ese momento Jacob se da cuenta que crió dioses que estaban manejando su vida. Lo mismo pasa con nosotros cuando nos quedamos solos, comenzamos a observar detenidamente nuestro interior y es bueno porque allí somos confrontados y recordamos entonces que si queremos volver a Él debemos limpiarnos de todo sincretismo personal.  ¡Nadie puede servir a dos señores!

Tenemos que ir creciendo en apocalipsis y creciendo en la Palabra,  pero pedirle a Dios que se meta en nuestras vidas y que nuestros hijos también lo saboreen, que Su Palabra nos confronte de tal manera que nos traiga de regreso a Él, que nos despojemos de cada ídolo que hemos formado en nuestros corazones. 
Si queremos volver a Jehová, Dios va a comenzar a darnos más revelación de apocalipsis y cuando ésta venga tenemos que ser radicales con nosotros mismos primero. Abraham fue radical cuando dejó su tierra y cuando ofreció en sacrificio a su hijo.  Josué fue radical cuando dijo “Pero yo y mi casa, serviremos a Jehová”.  Lo que Dios va a ser en mí, depende únicamente de la Palabra que Él habló, porque ella no regresará hasta que cumpla todo por lo que fue enviada. Mi cambio es inminente pero lo primero que tengo que hacer es deshacerme de dioses o ídolos para que el Señor haga Su obra en mi vida.